27/04/2026
¿𝐒𝐚𝐛𝐢́𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐧𝐭𝐢𝐠𝐮𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐮𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐞𝐧𝐭𝐞𝐫𝐫𝐚𝐛𝐚𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐫𝐨𝐬 𝐞𝐧𝐟𝐚𝐫𝐝𝐞𝐥𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐠𝐮𝐢́𝐚𝐬 𝐞𝐬𝐩𝐢𝐫𝐢𝐭𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬❓
Recientes excavaciones en la Pirámide con Rampa N°7 y la Segunda Muralla del santuario de Pachacamac han sacado a la luz más de una veintena de perros (Canis familiaris) excelentemente conservados, correspondientes a la época Inca (Pozzi-Escot et al., 2012). A diferencia del famoso perro peruano sin pelo o los canes de Chiribaya, estos individuos poseían estructura rectangular y pelaje corto o mediano, en tonos marrón oscuro y amarillento (Pozzi-Escot et al., 2012).
Su tratamiento mortuorio fue muy variado. Mientras algunos se momificaron naturalmente sin cubierta, otros fueron cuidadosamente depositados como fardos funerarios, envueltos en textiles de algodón reutilizados y amarrados con soguillas de totora (Pozzi-Escot et al., 2012).
La mayoría yacía en fosas poco profundas y, frecuentemente, fueron colocados como "acompañantes" en tumbas humanas, como se evidenció junto al fardo de un infante (Pozzi-Escot et al., 2012). Se postula que estos canes fueron ofrendados por los peregrinos para que sirvieran de guías en la otra vida, vinculándose a la antigua creencia andina de que los perros ayudaban a las almas a cruzar hacia el mundo de los mu***os (Pozzi-Escot et al., 2012).
Referencia
Pozzi-Escot, D., Cornejo, I., Angulo, E., & Bernuy, K. (2012). Estudio preliminar de los hallazgos de Canis familiaris en la Pirámide con Rampa N°7, Santuario de Pachacamac, Perú. Revista del Museo de Antropología.