26/06/2014
LA REUNION DE SANTOS EN LA CATEDRAL
Vísperas de la Octava de Corpus; Miércoles por la Noche; el ultimo día en que Nuestras Vírgenes Y Santos Patrones del Cusco estarán juntos en la Catedral. El último día que tienen para decidir el futuro del Cusco, para evaluar el accionar de su gente, valorar su esfuerzo o criticar su falta de valor para afrontar las pruebas a las que fuimos sometidos todos durante estos últimos meses.
Hoy Bajara el Taytacha de los Temblores de su Altar, caminara con paso firme y sereno, se dirigirá a su “lugar” al ALTAR MAYOR DE LA CATEDRAL para dirigir la reunión. Pasará junto a Mamacha Belén, y como buen hijo la saludara, no será muy emotivo (ahora no), porque tiene que guardar las formas y esta no es una reunión familiar.
Tomará asiento en su lugar, y todo quedara en silencio, prestos un grupo de arcángeles (aquellos que llegaron junto con las Vírgenes) estarán listos para tomar nota de todo lo que acuerden. A alguno de ellos le habrá tocado la responsabilidad de cuidar al grupo de niños, querubines –los quilquitos- y los pequeños monaguillos de San Blas; para llevarlos al triunfo o hacia el templo de la Sagrada Familia para que no distraigan con sus travesuras la importante reunión; seguramente le habrá tocado la responsabilidad al Arcángel de la Virgencita de los Remedios o a los monaguillos más grandes del Yawarmaqui; total son los más jovenes del grupo.
El Taytacha de los Temblores pedirá que den su informe cada uno de los Santos y Vírgenes, sobre el accionar de sus Pueblos y Barrios.
¿Cuánto habrá cambiado el tenor de sus quejas?; recuerdo que mi madre me contaba que el Patrón San Cristóbal se quejaba de que sus fieles lo habían olvidado, que solo se recordaban de el en su fiesta pero que el resto del año estaba olvidado, al escuchar aquello, el patrón Santiago decía lo mismo y respaldaba a San Cristóbal, San Antonio de la Misma Forma. San Pedro; en silencio asentía con la cabeza; quizá esperando a que sea Mamacha Purí la que informe sobre el barrio.
San Jerónimo en cambio; decía que su pueblo era muy devoto y que siempre se recordaban de él, y que siempre lo celebraban bien. San Sebastián presumía de lo mismo, no podía ser menos que su rival.
Las vírgenes en cambio parecían tener opiniones distintas, no se ponían de acuerdo, las más humildes aunque también estaban algo olvidadas, no se quejaban. Tal vez no querían quedar mal ante el grupo de Vírgenes mas enjoyadas. El debate se ponía cada vez más intenso, las voces de quejas eran más fuertes que las de complacencia, hasta que se oía: ¡Merecen un Castigo! ¡Su accionar es malo! … no acababa de pronunciarse aquello y aun sin reconocer exactamente quien lo dijo … Se escuchaba la Voz de Mamacha Belén suplicando ¡Perdón!, intercediendo por su Pueblo para que su Hijo el Taytacha no nos castigue. Muchas veces sus suplicas eran escuchadas, ¿cómo puede un hijo negarle algo a su Madre, cuando ella te lo pide con voz preocupada? …
Así me lo contaba mi mamita, el día antes de la Octava, cuando aún era niño y vivíamos en una vieja casona en la Calle Choquechaca. Cuando los apagones en la ciudad eran muy continuos, cuando la crisis económica de mediados de los 80´s hacían las cosas muy difíciles, cuando hacía falta muchas cosas, pero cuando jamás faltaba amor de Madre. Tempos difíciles aquellos años.
Un par de años después, ocurrió un sismo en Cusco, aquella vieja casona quedo muy resentida, nos vimos obligados a dormir un tiempo en algunos canchones que aun habían es esas viejas casonas de varios patios internos. Aquellas noches a la intemperie llenaban mi cabeza de niño, con ideas y pensamientos ¿Por qué ahora nos castigaron? ¿Que habríamos echo mal para que ahora las cosas fueran de ese modo? ¿Por qué el Taytacha no habría escuchado las suplicas de la Mamacha Belén? … bueno ideas de niño!!
Después de aquel año, siempre era una tradición en mi familia escuchar el relato de mi madre sobre la conversación de los santos en la catedral, a veces la historia variaba un poco, cambiaban los protagonistas, incluía en el relato detalles que se veían en ese año (como aquella vez que el Doctor no llego al Corpus; dice porque estaba un poco enfermo o aquel año que el Patrón San Cristóbal uso por primera vez su Poncho Rojo o cuando cayó una fuerte llovizna el día de Corpus y el Patrón Santiago ajusto las riendas a su caballo y a todo galope cruzo por el medio de la plaza de Armas) … nunca se olvidaba de ningún detalle.
Hoy es la primera noche que no puedo escucharla, la primera vez que no puedo ir a verla a pedirle que nos cuente esa vieja historia de la Conversación en la Catedral… Porque mi MADRE ya no está con nosotros, Mamacha Belén se la Llevo a su lado hace 10 meses. ¡Cuánto TE EXTRAÑO MADRE MIA!
Hoy es el primer año, que no escuchare el relato de mi Madre, pero no quiero que su relato se olvide y por eso hoy cuando falta media hora para la media noche, escribo este mito, con la certeza de que en unos minutos más empezara la reunión y el debate de los Santos Patrones en la Catedral y que debatirán el destino del Cusco. Con la fe puesta en que no haya malas noticias, en que Mamacha Belén ahora también haga escuchar su voz y esta sea escuchada, por lo menos mi Mamita estará ahí apoyándola para que así sea.