11/08/2022
SANTA CLARA - Cusco (11-12 de Agosto)
Es importante recordar que el templo y Convento de Santa Clara, en sus inicios había sido creado para albergar a las hijas que tuvieron las acllas con los recién llegados españoles. Era un lugar en donde se debía adoctrinar a todas esas doncellas en cuyas venas aun corría sangre noble por el lado materno, debían conocer muy bien la nueva visión religiosa.
Recordemos también que cuando los españoles imponen a la Virgen de Belén en el Cusco, los antiguos quechuas la reciben con mucha alegría por su gran belleza y le colocan atributos muy andinos puesto que para ellos la Reina de Belén representaba el Apu o montaña en donde descansa el espíritu de Mama Ocllo, la gran fundadora del Cusco, la primera Qoya que tuvo el Incario, aquella qoya que enseño a las mujeres a hilar y tejer para hacer vestidos de lana y algodón, a respetar la naturaleza y diferenciar lo sagrado de lo divino. Llevando nuestra Mamacha Belen el espíritu de Mama Ocllo por dentro, tiene todo el derecho de ir a visitar a todas las doncellas quechuas en el Convento de Santa Clara y dejarles sus enseñanzas. Hasta el día de hoy aun mantenemos esa hermosa tradición con la bajada de Pentecostés.
La iglesia y convento de Santa Clara fue fundada en 1549 como beaterio para niñas mestizas descendientes de los incas. En un principio se situó en el barrio inca de Chaquilchaca, cerca de la actual parroquia del barrio de Santiago (actual Monjaspata). En 1558 se realizó una mudanza hacia la Casa Cabrera en la Plazoleta de las Nazarenas. Finalmente, por orden del virrey Diego López de Zuñiga, se realizó la construcción de la iglesia y convento así como la mudanza final en la zona inca de ‘Qorpakancha’, actual calle Santa Clara.
Una residente muy importante de este lugar fue la hija de Sayri Tupac y de la Coya Cusi Huarcay, una vez que los españoles tomaron a ésta niña, la llevaron al convento de Santa Clara donde la bautizaron con el nombre de Beatriz Clara Coya, definitivamente la princesa indígena causaba interés en muchos nobles españoles por su infinita belleza y por el linaje real incaico que llevaba en las venas (la sangre de muchos soberanos incas). La princesa finalmente se casó con el Capitán Martin García de Loyola (sobrino nieto de San Ignacio de Loyola).
Volviendo al convento e iglesia de Santa Clara, sufrió serios daños durante los dos terremotos que se suscitaron en Cusco, en 1650 y 1950. Sin embargo, a diferencia de otros templos coloniales que fueron severamente dañados, la iglesia de las clarisas solo sufrió daños menores en el campanario. Durante toda su historia, este recinto religioso continuó albergando y educando a niñas. La calle que atraviesa el sitio fue un antiguo ‘qhapac ñan’ o camino inca real. Hoy, es recorrido por los turistas que vienen de la Plaza de Armas y se dirigen al mercado de San Pedro.
La iglesia de Santa Clara está constituida por una sola nave hecha de piedra y adobe instaurada sobre una planta rectangular. Posee características del barroco andino. A diferencia de otras iglesias coloniales del Cusco, su exterior no presenta una ornamentación ostentosa. Sin embargo, la solidez de sus muros le ha valido una mejor resistencia a los terremotos de 1650 y 1950. Destaca su alta torre coronada por un campanario de gran solidez. Existen solo dos puertas sobre la calle Santa Clara. En un principio, el monasterio presentaba numerosos claustros (incluso abarcaban el territorio del actual mercado San Pedro). Sin embargo, actualmente solo abarca el primero de ellos.
La iglesia y convento de Santa Clara es famoso por su altar mayor repleto de espejos, por lo que es conocida como ‘la iglesia resplandeciente del Cusco’. Recordemos que los espejos para los quechuas representa el agua, y dentro de la ornamentación de estos altares se tienen sirenas que vienen a ser las protectoras del agua. Dentro del templo también destaca su inmensa cúpula policromada donde se logran apreciar flores multicolores dibujadas a pincel. En los muros y altares del templo destacan las esculturas de santos y vírgenes así como lienzos procedentes de la ‘escuela cusqueña de pintura’. Algunos de los cuadros más famosos son: la Adoración de los pastores, la Anunciación, la Visitación, la Epifanía, la Huida a Egipto y más. Se trata de la iglesia cusqueña con más espejos y espejuelos en su interior.