13/05/2026
Hermosa postal del inicio de la festividad del Señor de Amancaes de Curcuy, una tradición que mezcla fe, esfuerzo y memoria colectiva. La gran cruz, que permanece todo el año en lo alto del cerro, es descendida entre cantos y devoción para ser adornada con flores y llevada hasta la iglesia del pueblo. Días después, volverá nuevamente a su lugar, vigilando desde las alturas el valle y a su gente.
Esta imagen retrata mucho más que un acto religioso: muestra la fuerza compartida de hombres y mujeres que, unidos, levantan la cruz entre piedras, cuerdas y montaña. Una escena donde la fe se convierte también en identidad, trabajo comunal y herencia viva de nuestros pueblos.
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