27/07/2025
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La humanidad está desapareciendo. Gaza es hoy el retrato más atroz del abandono moral global. En este mismo instante, niños mueren de hambre, mujeres dan a luz entre escombros, ancianos agonizan sin agua, y familias enteras son exterminadas bajo la impunidad de un bloqueo que asfixia, que mata, que tortura lentamente. ¿Dónde está la conciencia del mundo? ¿Hasta cuándo permitiremos que se perpetre este crimen colectivo?
Lo que ocurre en Gaza no es un conflicto. Es un exterminio. Es un castigo colectivo que ha convertido a más de dos millones de personas en rehenes del horror. En las últimas 24 horas, al menos cinco personas murieron de inanición. No por enfermedad, no por accidente. Murieron porque el mundo les cerró la puerta. Murieron porque se bloqueó el pan, el agua, los medicamentos. Porque se convirtió la ayuda humanitaria en una moneda de extorsión.
Más de cien niños han mu**to por desnutrición en las últimas semanas, según el Ministerio de Salud de Gaza. Un 25% de los menores de cinco años padece hambre severa. Y mientras tanto, líderes mundiales se lavan las manos, los organismos internacionales emiten tibios comunicados y los medios masivos desvían la mirada.
La indignación no basta. Estamos siendo testigos de una limpieza étnica en tiempo real, y lo más grave es que la vemos, la sabemos... y no hacemos nada. Cada muerte en Gaza es también un fracaso de la humanidad. Un crimen no solo de quienes disparan, sino de quienes callan.
No hay excusas. No hay neutralidad posible ante el genocidio. Quien no lo condena, lo permite. Quien no actúa, lo perpetúa. El mundo debe despertar ya, antes de que no quede ni un niño más por salvar.