30/09/2022
Máscara funeraria Lambayeque/Sicán, hallada en un contexto funerario del sitio arqueológico de Batán Grande.
Está elaborada de una lámina de oro martillada y recortada con decoración repujada. Retrata un rostro antropomorfo estilizado, con grandes ojos almendrados, de los que penden cuentas de resina de algarrobo, cuarzo o esmeraldas, ensartadas en delgados tubos o alambres; la nariz y boca es pequeña; lleva además narigueras y flecos nasales, así como orejeras circulares. Está pintada con cinabrio (sulfuro de mercurio), que le da una tonalidad rojiza.
•Interpretación:
Este tipo de artefactos han sido halladas en las tumbas de personajes que evidentemente tuvieron una posición elevada en la sociedad lambayeque, como es el caso del llamado Señor de Sicán, descubierta en 1991.
Este tipo de máscara funeraria llamó mucho la atención al arqueólogo Izumi Shimada, quien se dedicó a su estudio. Se cree que es la representación de la misma divinidad que se halla caracterizada profusamente en el arte lambayeque. Este dios, con atributos de ave y de animales marinos, presumiblemente es el mítico Naylamp, Naymlap o Ñanlap, mencionado en la crónica de Miguel Cabello Valboa (1586) y en la de Modesto Ruviños y Andrade (1782) como proveniente del mar y fundador del reino lambayeque.
Para Kauffmann se trataría de una divinidad antropomorfa con ojos ornitomorfos (de ave), cuyas cuentas que brotan de estos sería un simbolismo del agua (Dios Andino del agua). Otros estudiosos han querido ver una representación estilizada del “cangrejo fantasma” (Ocypode gaudichaudii) conocido también como “cangrejo carretero” o “corredor”, crustáceo que habría tenido algún significado simbólico en el ritual funerario del personaje sepultado portando dicha máscara.
•Sitio arqueológico Batán Grande
La zona arqueológica monumental de Batán Grande (llamada también Sicán) es un complejo arquitectónico, considerado el más importante de la cultura lambayeque, que data de los siglos viii al xii de nuestra era y está ubicada a 41 km al norte de Chiclayo, en Ferreñafe, departamento de Lambayeque, en la costa norte de Perú.
Batán Grande fue un yacimiento intensamente depredado por los huaqueros desde la época colonial, ya que sus tumbas reales guardaban tentadores utensilios de oro y plata. Varias de estas piezas pasaron a engrosar las colecciones públicas y privadas de todo el mundo. Un mayor número, por desgracia, habría sido fundido para ser vendido al peso.
Hasta la década de 1960 no se podían realizar trabajos arqueológicos en la zona, debido a que las tierras pertenecían a una hacienda; sin embargo, tras la reforma agraria de 1969, el panorama cambió.
FUENTE: Wikipedia.
📷 FOTOGRAFÍA: Wikipedia.