23/12/2025
EL SENADO: EL PODER QUE PUEDE ENTERRAR O SALVAR AL PERÚ (PARTE 1)
Mientras el país discute nombres presidenciales, promesas huecas y sonrisas de campaña, el verdadero poder se desliza en silencio hacia el Senado. No hacia Palacio. No hacia un rostro carismático. Sino hacia un hemiciclo que este Congreso, desacreditado y voraz, se encargó de blindar antes de irse.
El nuevo Senado no es una cámara decorativa. Es una sala de control del Estado. Desde allí se puede corregir la historia… o terminar de sepultarla.
Hoy debemos decirlo sin rodeos: elegir mal a los senadores es más peligroso que elegir mal al presidente. Un presidente puede prometer, pero un Senado puede bloquear.
Un presidente puede intentar reformar, pero un Senado puede blindar.
Un presidente puede denunciar, pero un Senado puede capturar instituciones, archivar investigaciones y legalizar la impunidad. Y ya sabemos quiénes quieren llegar ahí.
Los mismos que: Debilitaron la Fiscalía, Atacaron a la Junta Nacional de Justicia
Protegieron a investigados, Aprobaron leyes favorables al crimen organizado
Convirtieron el Congreso en un mercado de favores, Ahora quieren sentarse en el Senado para que nadie los saque jamás. Ese es el plan.
Por eso el ciudadano no puede votar distraído, ni sentimental, ni resignado. Aquí no hay espacio para el “mal menor”. El Senado no admite errores. Un solo senador corrupto, un solo operador político, puede inclinar decisiones que marcarán décadas. Hay que decirlo claro:
Quien defendió este Congreso no puede corregir sus leyes. Quien calló frente al abuso no puede presentarse como salvador. Quien recién ahora se indigna, miente.
El Perú necesita senadores con tres cosas que hoy escasean: Principios, conocimiento y carácter.
No gritones. No reciclados. No caudillos.
Personas capaces de derogar leyes antipopulares, de enfrentar a su propia bancada, de decir “no” cuando todos dicen “sí”. El Senado debe ser un muro contra el autoritarismo, no su plataforma.
Debe equilibrar al Ejecutivo, no someterlo. Debe servir al país, no capturarlo.
Ciudadano: esta vez no basta con votar contra alguien. Hay que votar a favor de la democracia, con memoria y sin miedo. Porque si el Senado cae en manos equivocadas, no habrá presidente que alcance, no habrá protesta que baste, no habrá salida fácil.
El futuro del Perú no se juega solo en Palacio. Se juega —y quizás se define— en el Senado.
Y esta vez, no podemos decir que no lo sabíamos. Repito: "Guerra avisada, No mata gente y si mata, mata inbècxzxz. Abrazos Fraternos.