15/02/2016
Una puerta rústica es la entrada a un microcosmos de color, belleza, aroma y sabor. la huerta.
un espacio creado con la sutileza y fuerza del amor, paciencia de corazones en calma, compromiso con el lugar y mas estrechamente con las plantas que como seres sabios, guardan en su interior gotitas de bienestar y en algunos casos unidas, medicina potente para recobrar la salud perdida.
Un caminito central divide este pequeño universo mostrando a su paso la diversidad de la Madre Tierra. Plantas de hojas grandes, pequeñas, diminutas, colores radiantes, y luminosos, un canto a la vida. Y en esa contemplación aparece lechuga, remolacha, zanahoria, tomates cherry, maiz dulce, pepino, zapallo, uchuva. Todos con su esplendor caracteristico, perfecto para cautivar hasta al mas distraido visitante,.
Del otro lado, hierba buena, tomillo, oregano, laurel, albahaca, incienso, manzanilla, marcela, ruda, carqueja y algunas mas, todas con un poderoso elixir guardado hasta en su mas pequeña expresion de su complejidad vegetal.
Catalogado como un rinconcito magico por su simple y a la vez compleja esencia, la huerta, hace en cada instante una invitación a entrar en ella, no solo a admirar su belleza, sino tambien a entregar lo mas bello del ser, como un ritual eterno de agradecimiento con lo que la Madre Naturaleza da a manos llenas para nuestro Bien Estar, Y es aqui donde Ella nos brinda la suprema y necesaria enseñanza de fortalecer la capacidad de sacrificar lo inmediato y urgente para asi obtener lo importante.