06/01/2022
Se han contado muchas historias acerca de Los tres Reyes Magos de Oriente, los Reyes Magos que cada año, cada 6 de enero, dejan regalos a todos los niños del mundo para celebrar la Navidad.
La historia para niños cuenta que: ☺️
👉Hace mucho, pero que mucho tiempo, tres reyes muy poderosos y muy sabios, comenzaron a estudiar las estrellas. Estos tres reyes vivían en el lejano oriente: uno de ellos en zona europea, otro en Asia y un tercero, en el continente africano.
A estos tres reyes les llamaban magos porque sabían muchas cosas y además tenían algo en común: su pasión por la astronomía. Tanto es así, que iban apuntando en sus cuadernos, constantes anotaciones sobre la posición de las estrellas y todos los planetas.
Estos tres reyes descubrieron que en el cielo había una estrella diferente, más grande, más brillante, que se situaba sobre la pequeña localidad de Belén, en la región de Palestina. Esta estrella se iba haciendo más brillante según pasaban los fríos días de invierno.
Era el mes de diciembre, y estos reyes empezaron a usar todos sus conocimientos para averiguar qué indicaba aquella fantástica estrella.
Usaron fórmulas y consultaron escritos muy antiguos. Al final, estos tres reyes llegaron a esta conclusión: la estrella indicaba algo nuevo, un acontecimiento, al ser muy religiosos lo adjudicaron al nacimiento del hijo de Dios. Así que, sin pensárselo dos veces, recogieron todo lo que necesitaban para ponerse de viaje, conocer al niño Jesús y entregarle un regalo.
Los Reyes Magos partieron de sus países prácticamente a la vez, a lomos de tres dromedarios (Camellos). El rey que partía de Asia era de mediana edad, y se llamaba Gaspar; el rey que salió de la zona más fría de Europa, era más mayor, y se llamaba Melchor; y por último, el más joven de los reyes partía de un país del continente africano, y se llamaba Baltasar.
– ¡Vaya! ¡Si no soy el único rey que acude a conocer al niño Jesús!- dijo asombrado Melchor al encontrarse a mitad de camino con los otros reyes.
– ¡Ya somos dos sorprendidos!- dijo Gaspar entre risas.
– ¡Digamos que tres!- añadió sonriente Baltasar, he traído un regalo fantástico para el niño Jesús… Traigo mirra, un bien escaso y muy valorado en mi tierra.
– Yo le llevo algo de oro, también muy valorado en mi país- dijo entonces Melchor.
– Y de mi tierra yo traigo incienso– dijo Gaspar- Cuesta mucho encontrarlo y tiene un olor delicioso.
Y así fue cómo los tres reyes Magos comenzaron a caminar juntos hacia Belén para conocer al niño Dios.
Después de varios días de camino, los Reyes Magos se encontraron a las puertas de Belén. Era un 24 de diciembre por la noche, y la estrella que seguían gracias a sus mapas del cielo y a sus instrumentos de medición, comenzó a brillar con muchísima intensidad. Todo el mundo podía ver aquella estrella con total claridad.
– ¡Ya ha nacido! Gritó Melchor.
Los Reyes Magos se dirigieron hacia Belén. No les fue nada difícil dar con el lugar en donde se encontraba el niño Jesús: la estrella indicaba con claridad el camino.
Al ver al pequeño en ese humilde pesebre, arropado por paja y junto a sus padres, un buey y una mula, no pudieron contener la emoción.
Aquel pequeño resplandecía como una estrella, y aún así parecía tan pequeño y humilde… Los reyes Magos le entregaron sus regalos: oro, incienso y mirra, regalos de reyes para un rey.
Estos tres reyes estudiaban el cielo, y lograron localizar la estrella que, según la Biblia, señalaba el lugar en donde estaba a punto de nacer el hijo de Dios.
Desde hace muchísimos años, se mantiene la tradición que recuerda el momento en el que los reyes magos entregan sus regalos al niño Jesús: de esta forma, cada 6 de enero, muchos niños reciben regalos en sus casas de parte de los tres reyes Magos, para que no olviden que Jesús también los recibió en su día.
Fin.
☺️Que nunca dejemos de soñar ☺️